Cuando hablas de arte y, específicamente, de artesanía mexicana, no puede faltar el Águila Real, ya sea en barro, madera, papier maché, metal o incluso talavera. El caso es que desde mucho antes de la conquista por los españoles, la imagen del águila real ha formado parte de la mitología y representado las distintas ideologías en la historia de México.

No es casualidad que sea precisamente un águila real la que ves en el escudo nacional devorando una serpiente. Es un ave relacionada con el Sol, seguramente por la majestuosidad con que vuela delante del astro rey y para las culturas indígenas era un ave suprema. Su vuelo descendente representaba la caída de la luz sobre la tierra y el advenimiento de la energía vital.

Uno de los mitos prehispánicos cuenta que en Teotihuacán, lugar en el que se crearon el Sol y la Luna, el águila paso por la hoguera en que se sacrificaron los dioses que quedaron convertidos en astros. Al cruzar el águila, parte de las plumas se le quemaron: por eso es de color blanco con negro.

Los “cuauhteuctli“, que es como se denomina en náhuatl a los guerreros águila, fueron considerados una clase especial en la infantería militar del ejército mexica. Con las alas extendidas, el águila real simbolizaba la cruz que delimita los cuatro rumbos cósmicos, donde ella misma constituía el eje del mundo. Los misioneros y conquistadores la percibían como la encarnación del bien en la lucha contra el mal.

El águila Real, cuyo nombre científico es el “Aquila chrysaetos” volaba por más del 50% del territorio mexicano, pero en la actualidad solo vive en Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Durango, Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro y Oaxaca.

La existencia de esta hermosa ave, ha disminuido en comparación con los niveles históricos, y ahora solo se encuentra en montañas abiertas, colinas, llanuras y campos abiertos. Esta magnífica ave es casi del mismo tamaño que el águila calva, aunque la real es menos carroñera y más depredadora y normalmente caza presas del tamaño de hasta un zorro o una grulla.

El águila real fue importante para muchas tribus nativas que admiraban el coraje y la fuerza del águila y le atribuían poderes místicos al ave e incluso a sus plumas, las que fueron elementos muy importantes en los atavíos de los personajes de la elite mexica y también de los dioses, aspecto que queda asentado en los códices y otras representaciones.

Durante la Guerra de Independencia de México, el águila estampada en distintos estandartes representaba el anhelo de libertad; se le mostraba de frente, de perfil derecho e izquierdo, con la corona del imperio sobre la cabeza, hasta que, con el triunfo de la Revolución, se rescató el origen indígena de su representación.

El águila real es una especie que alcanza hasta un metro de longitud total de pico a cola, y su envergadura puede exceder los 2.20 metros. Llega a pesar más de seis kilos y puede vivir más de 30 años. Actualmente su población mundial se estima por encima de los 120,000 individuos: en Europa hay unos 10,000 y en Norteamérica, unas 50,000.

Desafortunadamente no es posible precisar exactamente su población actual. Está catalogada en la Norma Oficial Mexicana como una especie amenazada, aunque algunos expertos opinan que merecería ser considerada como especie en peligro de extinción. Una de las causas de su mortandad han sido los programas para la erradicación de lobos y coyotes que utilizaban cebos envenenados, y los residuos de los insecticidas organoclorados, como el DDT, que afectaron la viabilidad del embrión y el grosor del cascarón de los huevos de casi todas las rapaces.

En resumen, cuando buscas tener en casa la representación artesanal de un animal que signifique tradición, grandeza, fuerza y dignidad al mismo tiempo, pues nada más completo que el Águila Real.

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