Toda colección o Tienda de artesanía tradicional mexicana que se respete y conozca al detalle el tema, debe incluir máscaras de todos los tamaños, de todas las formas, de infinidad de materiales diversos. Algunas están hechas con piel de animales, otras con barro, con madera, con hierro, con modernas materias sofisticadas, con telas… Y representan animales, águilas, monos, perros, abejas, jaguares… Cada máscara tiene vida propia, no sólo por la influencia del artesano que la confecciona. sino también del que la compra, del que la usa, del que la recibe en su casa, o del que simplemente la admira. Hay máscaras que parecen estar vivas y apenas se distinguen de la realidad.

¿Qué nos inspiran las máscaras?

Pues todo depende de cada persona, de la magnitud de sus emociones personales y de su hsitoria de vida. A cada persona las máscaras inspiran algo muy distinto. Antiguamente, representaban a los dioses y eran parte integrante de los guerreros. No hay baile que no tenga su máscara. Su especie de botarga española. También las hay que representan la muerte, el diablo, los moros, los cristianos… Y cuántos colores y cuánto atractivo en algo tan simbólico, y también cuánto miedo pasamos al verlas. Son muchos los bailes que se hacen con máscaras, los Tlacoloteros, que simulan la caza del jaguar. La danza de “Los dos Pares de Francia” donde podemos admirar la serenidad y el pánico. Los judíos de Semana Santa que se ponen las máscaras para no ser reconocidos como los que mataron a Jesucristo. Los Diablos de Tanlajás, San Luis de Potosí o los Tigres de Zitlata en Guerrero. En la Danza de los Catrines, la piel es más blanca.

La mujer mexicana apenas participa en las danzas, por ejemplo en la famosa de “Moros y Cristianos” no hay mujeres ni en otras muchas, porque por aquella época se consideraba inapropiado que la mujer se exhibiera en la danza. Hay un baile donde participan las mujeres como es la Danza del Torito, las viudas y las borrachas son las protagonistas y sus caras pueden ser bellas o transformadas en brujas.

las mascaras en la artesania mexicana y su magia

Parte de la gran colección de Máscaras de Mexican Craft & Pottery

El que se disfraza adquiere autoridad. Hay varias creencias mexicanas en las que se dice que todos tenemos un animal asociado al destino y lo que le pasa al ser humano le pasa al animal y es alterno, si no tienes comida, el animal pasará hambre, pero si el animal está herido la persona asociada a él, se enfermará… recíprocamente. Hay mucha documentación sobre el animal guardián y compañero del alma, que es la Tona o el Tono

En Huejutla, Hidalgo, las caretas de “viajo” dan pie a un montón de interpretaciones se usan en Carnaval y también en el Día y la Noche de Muertos. Las máscaras barrocas con esos angelotes desfigurados. El jaguar, es un animal muy simbólico en la época prehispánica y hasta nuestros días, aunque hayan desaparecido muchas historias, danzas y costumbres relacionadas con este tigre ancestral. Cada máscara tiene su leyenda y su función de trasformar, esconder, ocultar.

Recordemos la famosa Danza de los Viejitos de Michoacán, o la del Venado donde los bailarines simulan una cacería hasta conseguir matarlo. Lo curioso es que la gente ofrecía una fiesta para pedir el perdón al mismo venado. Le explicaban al venado su necesidad de comer y vestirse con su piel. El que hacía de hombre venado usaba la máscara del venado con la mejor imitación posible.

Los monos eran símbolos del baile y del canto. Las cabras, los toros, y la famosa serpiente que todavía simboliza la lluvia en muchos pueblos de México. Hemos visto en el arte de México muchas serpientes representando también al diablo. Fiestas propicias para usar estas máscaras en las danzas son la de Día de Muertos, la de Carnaval, la de Semana Santa. Los temas de la Biblia traídos por los misioneros en el siglo XVI enriquecen aún más la cultura de la máscara.

Muchas deidades con caras descarnadas que pertenecen al mundo prehispánico exhiben los horrores esqueléticos del inframundo donde el Dios de la Muerte, Mictlantecutli, los recibía. La muerte y el diablo suelen ser amigos en la cultura de México. Los danzantes no pueden bailar ni expresar sus movimientos si no tienen puesta la máscara. Lo verdaderamente impresionante son las máscaras que representan a los dioses.

El sincretismo, esa mezcla de culturas ha dado a México una riqueza universal, recrea una nueva visión extraída de sus muchas y ya arraigadas tradiciones. Y algo que es muy importante, la aportación que México ofrece al Arte con sus máscaras. Pero lo más maravilloso es que el creador de estas obras de arte apenas si se le reconoce por el nombre, es el habitante de allí, donde el tiempo no ha pasado y, donde las horas son tesoros naturales para recrear lo mágico de una forma anónima.

Ese hombre, esa mujer, ese niño que habitan México: son artistas y no necesitan de las promociones de las grandes exposiciones de Arte. Ellos, los artesanos mexicanos, nacieron ya con el don de estar incentivados por las costumbres de sus antepasados, con su imaginación a flor de piel, algo tan escaso en ese otro mundo que parece no tener tiempo ni memoria para poner en práctica la herencia de sus ancestros. Y ya desde niños aprenden no sólo a elaborar esas máscaras artesanales, sino a usarlas y a conocer su significado.

¿Por Qué Todos Debemos Tener Una Máscara en Casa?

Las máscaras son una expresión concentrada de los dioses de pueblos ancestrales y pueden, al mismo tiempo, concentrar la fuerza y la energía positiva de los miembros de una familia, en conseguir lo que se desea. A la máscara no se le pide, como a un Dios o un santo, sino que se le ve como si estuvieras mirando a través de sus ojos y tratas de concentrar en tu cabeza toda la sabiduría, la experiencia y el poder de aquellos que sirvieron de inspiración para crear esa máscara.

Al principio puede que te sea difícil, o que te demores en notarlo, pero una vez entres en comunión con tu máscara, verás que no necesitas hablarle, pues tu pensamiento fluye alrededor y a través de ella. Lo más curioso de las máscaras en la artesanía mexicana es que no tú no te escondes en tu máscara para que los demás no te vean, sino que ves el mundo y la gente a través de tu máscara para entender el mundo y los espíritus que lo habitan.

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